América

Tour clásico por el cañón del Colca y llegada a Arequipa

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El título de esta entrada lo dice casi todo, ya que ese día hicimos el recorrido que hace todo el mundo cuando visita el cañón del Colca. Quizás con la pequeña excepción de que nosotros ya habíamos pasado allí dos noches. A la hora indicada, vino una furgoneta a buscarnos al hotel. Dentro nos encontramos a otros viajeros que ese día también iban a disfrutar de la excursión.

La primera parada fue en la plaza de armas de Yanque, donde había unas niñas bailando al son de la música regional, ataviadas con el traje típico de la zona. Fue una parada rápida, de unos 10 minutos, suficiente para hacer la foto de rigor a la iglesia y arrancar de nuevo para visitar el siguiente pueblo. Al igual que Yanque, Maca es un pueblo pequeño que hace unos años quedó totalmente devastado por un terremoto y posteriormente fue reconstruido, especialmente su blanca e inmaculada iglesia.

La parada aquí también fue muy breve, un par de fotos de rigor y en marcha, directos a la cruz del cóndor. Un rato más tarde llegamos allí. Básicamente, la cruz del cóndor es un mirador coronado por una cruz, desde donde se puede ver el punto donde el cañón tiene la mayor profundidad y, si se tiene suerte, algún cóndor.

En el mirador había mucha gente, y no paraban de llegar grupos. Bajamos caminando las escaleras hasta otra parte del mirador que era más grande y estaba más alejada de la cruz, y allí nos quedamos un rato contemplado el paisaje. Teníamos una hora y media para disfrutar del enclave, pero como todo el mundo se quería hacer fotos en el mirador, al final decidimos ir a la zona de la cruz hasta la hora de volver. A nuestro lado teníamos una docena de vendedoras ambulantes y como pasamos tanto rato allí sentados, al final acabamos comprando un mantel muy bonito y muy colorido de lana de alpaca.

Por si os lo estábais preguntando, también vimos el cóndor pasar. No tenemos muy claro si vimos muchos o era el mismo que sobrevolaba nuestras cabezas continuamente. Hay que admitirlo: es impresionante ver la magnitud del ave, aunque desde lo alto parece solo una mota de polvo. Cada vez que el animal nos sobrevolaba tranquilamente, con las alas extendidas, todo el mundo sacaba las cámaras y empezaba a disparar a diestro y siniestro, y luego todos comprobaban quién la tenía más grande (dígase el zoom), y en su defecto quién había cazado la mejor instantánea.

Me doy cuenta de que esta entrada está tomando un aire un poco destroyer, pero por si no lo habéis intuido aún, la cruz del cóndor me decepcionó y mucho. A ver, no me malinterpretéis, porque las vistas del cañón son muy espectaculares, sobre todo el desnivel de más de 1.250 metros. La inmensidad del espacio que se abre ante la mirada hace que se te ensanche el alma. No obstante, si hubiera tenido que hacer todo ese camino desde Puno o desde Arequipa solamente para parar allí, me hubiera sentido engañada. El esfuerzo, el dinero y el tiempo que hay que dedicarle, en mi opinión no compensa. Algo parecido me pasó cuando visitamos el templo colgante de Datong en China. Por suerte, la visita al cañón del Colca nos gustó mucho porque pasamos el primer día descansando y en el segundo hicimos actividades de montaña como montar a caballo y senderismo, pero si no hubiera sido por eso, todavía me estaría tirando de los pelos.

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