África

Visita a El Cairo

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Era nuestro primer día entero en el Cairo y teníamos que hacer unas gestiones importantes. Como íbamos a pasar nuestra última semana en el Sinaí descansando en la playa, mientras planeábamos el viaje vimos que Petra quedaba muy cerca y que quizás podíamos hacer una escapada hasta allí. El problema vino cuando leí por Internet que si sales del país, la visa que te dan al entrar obviamente queda anulada y, si vuelves a entrar por carretera o por mar por el Sinaí, te dan un visado solo para la península del Sinaí que no te permite viajar al resto del país. Esto es debido al tratado de paz alcanzado entre Israel y Egipto después de la guerra de Yom Kipur (6 de octubre de 1973) en la que Egipto lanzó un ataque por sorpresa y recuperó el Sinaí que había sido invadido por Israel años antes. En este tratado de paz, básicamente todo el mundo tiene derecho a acceder al Sinaí, especialmente los israelitas, ya que en la península del Sinaí hay varios enclaves religiosos judíos (siento no poder explicaros más el conflicto pero necesitaría millones de entradas para ello y además solo conozco la versión de la parte egipcia).

Panorámica de El Cairo desde la Ciudadela

En definitiva, que si salías del país perdías la «full-entry visa» y al volver a entrar nadie me garantizaba si me la volvían a dar (lo cual no sería problema si volviera a España desde Sharm el Sheik o si fuera a Petra por vía aérea). Durante las dos semanas previas llamamos a la embajada de Egipto en Madrid y muy amablemente nos colgaron el teléfono varias veces a media conversación. Lo único claro que saqué después de hablar con varios internautas viajeros fue que lo más seguro era pedir un visado de reentrada en el Cairo y así evitar problemas.

El Mogamma, donde la burocracia egipcia se concentra.

¿Cómo conseguir un visado de reentrada en Egipto?

Los visados de reentrada y las extensiones de visados se han de tramitar en el Mogamma, que es una mole de hormigón armado de estilo comunista de doce plantas que preside la plaza Midan Tahrir. Allí se concentra toda o parte de la burocracia del país y a cualquier cairota que le comentes que tienes que ir a hacer gestiones allí le da un pasmo solo de pensar en las colas. Mohammed nos dijo que fuéramos pronto porque se tenían que hacer muchas colas, así que fuimos a las 8 que es cuando abren (horario para pedir los visados es de 8 a 13,30h).

Al entrar, lo primero que hay que hacer es subir por las escaleras que hay a mano derecha hasta el primer piso. Una vez pasado el detector de metales hay que seguir un largo pasillo que hay a mano derecha hasta casi el final. Todo el pasillo está lleno de ventanillas a ambos lados con funcionarios que hacen todo su trabajo a mano (los ordenadores brillan por su ausencia). A mano derecha hay una ventanilla en la que pone «Reentry visas», allí te dan un formulario gratuito que tienes que rellenar con tus datos, en qué fecha tienes previsto salir del país y a dónde quieres ir. Una vez rellenado, tienes que volver hacia atrás hasta la ventanilla número 43: «Fee stamps» y compras los sellos para pagar la gestión. La «visa» de una reentrada cuesta 51 L.E. y la de dos 61 L.E. Una vez te venden los sellos vuelves a la ventanilla «Re-entry visas», das el formulario, los sellos y el pasaporte y, sin darte ningún tipo de resguardo, te dicen que vuelvas al día siguiente a partir de las 14 horas a recoger el pasaporte. Y así lo hicimos, sin ni siquiera plantearnos que quizás no volveríamos a ver los pasaportes (!). Al menos fue rápido y en 30 minutos ya estábamos en la calle.

Aclaración: al día siguiente fuimos a buscar el pasaporte y nos lo dieron con el visado de reentrada ya puesto y este funcionó a las mil maravillas cuando salimos del país y volvimos a entrar. Así que aconsejo a todo el mundo que mejor se lo haga en el Cairo que no en la frontera cuando salga.

Entrada al Museo Egipcio

Al salir del Mogamma decidimos ir al Museo Egipcio que está en el otro extremo de Midan Tahrir. Al salir por la puerta, una pareja de filipinos que estaba un poco perdida nos preguntó dónde estaba el museo y les indicamos el camino. Una vez compramos la entrada para el museo, tuvimos que dejar la cámara en la entrada porque no te dejan entrar con ella, y allí un montón de guías ofrecen sus servicios para enseñarte el museo. Todos te ofrecían una visita de 1.30 horas por 200 L.E. por pareja. Allí volvimos a coincidir con los filipinos, Nancy y Clifford, profesores universitarios de estadística y antropología respectivamente, y les dijimos que si querían compartir el guía (en inglés). Al final la visita guiada nos costó 140 L.E. por pareja.Es bastante recomendable contratar un guía porque el museo carece de explicaciones. A lo sumo un papelito escrito con máquina de escribir con información escueta. El guía nos llevó por la sala de Tut-ankh-amón, la sala de las momias reales y la de las momias de animales. A la hora y cinco minutos, el guía dio por finalizada la visita, pero nosotros nos quedamos recorriendo la sala del periodo de Amarna y al poco decidimos irnos porque no había aire acondicionado y encima no paraban de entrar grupos de turistas y el museo parecía un horno.Como eran las 11 y hasta las 12 no habíamos quedado con Mohamed, fuimos a un banco a intentar conseguir cambio en billetes pequeños y monedas para hacer pagos pequeños. Ahí fue cuando por primera vez tuvimos que cruzar la avenida solos (véase el vídeo de la entrada anterior). Por suerte, algunos peatones locales también querían cruzar la calle y los usamos como escudos humanos.

Iglesia Colgante

A las doce vino Mohamed y fuimos en metro hasta el Barrio Copto (cuatro paradas desde Midan Tahrir, parada Mar Girgis). En el metro de El Cairo hay vagones solo para mujeres como en el de Tokyo. El Barrio Copto es la zona más antigua del Cairo y es el corazón de la comunidad cristiana autóctona de Egipto. Nosotros visitamos la Iglesia Colgante, que se llama así porque está construida en la parte superior de la puerta de una fortaleza romana llamada «de Babilonia», y está a unos 60 metros del suelo. Luego fuimos a visitar la Iglesia de San Jorge y bajamos por un callejón para visitar la sinagoga y las Iglesias de San Sergio y Santa Bárbara. A mí la verdad es que me decepcionó un poco el barrio copto, pero supongo que para mí ya no es una novedad ver iglesias.

Familiarizándonos con los números.

Se las ingenian con tal de vender.

Después cogimos un taxi para ir al cementerio septentrional o también llamado la ciudad de los muertos, conocido así porque las tumbas o mausoleos estan habitados. Es una zona muy pobre y obviamente es difícil visitarla si no tienes algún contacto. Mohamed nos llevó a visitar la tumba de la que había sido mujer del hijo de Mohamed Alí (gobernante egipcio, no el boxeador). El vigilante que vivía allí nos enseñó la tumba y Mohamed nos explicó que todas las tumbas de la zona estaban habitadas. Después de dar una propina al vigilante, salimos y volvimos a coger el taxi que nos estaba esperando para ir a la Ciudadela. Al llegar allí, Mohamed me dice que le dé 40 libras (lo que me pareció caro) y cuando se las doy, el taxista se queja y después de discutirse con Mohamed me dice que le dé 50. Le doy 50 y este se pone como una furia y no entiendo por qué hasta que me doy cuenta de que le doy 50 piastras (0,50 L.E.) por equivocación. En fin, que me mosqueó un poco porque podríamos haber negociado el precio antes de subir y me pareció muy cara la carrera.

Video: VLOG EGIPTO - Soy Tendencia en El Cairo PARTE 1 (Septiembre 2020).

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