América

#Startrip: Las ruinas de Tulum y el Grand Hotel Paraíso

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¿Sabíais que las ruinas de Tulum son las más visitadas de México? Cuando el guía nos lo explicó me sorprendió muchísimo que estas ruinas menores estuvieran por delante de las de Uxmal, de Teotihuacán o de la mismísima Chichén Itzá. La respuesta fue sencilla: son las que están más cerca del puerto de cruceros de Cancún, ideales para visitar en una excursión de mediodía.

Esa mañana compartí desayuno con David de Yorokobu en el restaurante La Marina del hotel Iberostar Paraíso Maya, que aparte de un gran bufet, tiene una carta de desayunos muy buena. Para empezar bien el día comí gofres con fruta y salchichas.

A una hora del hotel se encuentran las ruinas mayas de Tulum, que el año pasado tuve la oportunidad de conocer al final de mi viaje por el sur de México. Como os he comentado, arquitectónicamente hablando son unas de las ruinas menores del país, aunque paisajísticamente es una de las más bellas al lado de las de Yaxchilán, ya que están junto al mar y tienen una pequeña cala en la que poderse dar un baño mientras se contemplan las vistas de las ruinas.

Las ruinas de Tulum fueron construidas durante el periodo postclásico del impero maya, entre el 1200 y el 1450. De hecho, cuando los españoles llegaron a las costas de Tulum en el 1518, aún estaba habitada y la ciudad era conocida por el nombre de Zamá.

La furgoneta nos dejó en el aparcamiento de las ruinas. Había decenas de tiendas de suvenires y desde allí salía un trenecito que te lleva a la entrada de las ruinas y que se tiene que pagar a parte si te quieres ahorrar la caminata de un kilómetro. Si vais por libre lo mejor es entrar por la entrada sur, ya que esa entrada te deja prácticamente al lado de la taquilla de las ruinas y te puedes ahorrar el trenecito y las tiendas.

Los habitantes de Zamá eran de lo más prácticos, las construcciones eran de poca altura, poca complejidad y de reducidas dimensiones. La arquitectura de Tulum tenía influencias de las vecinas Chichén Itzá y Mayapán, y antiguamente los edificios estaban recubiertos de estuco y pintados con alegres colores.

La visita a Tulum fue muy interesante, aunque yo me tuve que ausentar un rato por culpa de un problema intestinal. Como apunte, en las ruinas solo hay baños en la entrada y casi tardé 10 minutos en llegar (aunque pensaba que Moctezuma me había vuelto a derrotar, por suerte fue una falsa alarma, un aviso estomacal de los que estoy sufriendo últimamente y que me han hecho retrasar mi próximo viaje a Perú).

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