Europa

Excursión al círculo dorado desde Reikiavik

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Durante nuestro viaje de cuatro días a Islandia visitamos el famoso círculo dorado. Esta es la excursión más popular en Islandia y que se puede hacer en un día desde Reikiavik. La ruta comprende la visita de tres puntos situados a una distancia relativamente corta: Thingvellir, Geyser y Gullfoss. Además, nosotros añadimos a la ruta la Laguna secreta, donde acabamos la jornada con un poco de relax. ¿Nos acompañáis?

A pesar de que la noche fue corta, a las ocho de la mañana ya estábamos en marcha. La previsión del tiempo era buena, así que tras dejar las cosas en el apartamento en las afueras de Reikiavik, iniciamos la ruta para visitar el círculo dorado. La mejor forma de visitar el círculo dorado es con un coche alquilado o contratando una excursión de un día en Reikiavik.

De Kopavogur a Thingvellir en coche se tarda más o menos una hora. A pesar de que el día anterior había caído una fuerte nevada, la carretera estaba limpia de hielo. Aun así, todo el paisaje estaba nevado y formaba una postal invernal muy bonita.

Llegamos a Thingvellir y dejamos el coche en el aparcamiento. En esa área había los servicios y un área de visitantes con una tienda, una pequeña exposición y un par de máquinas de café y refrescos. También hay un local donde parar a comer.

Thingvellir es importante por dos motivos: por ser el punto de encuentro de las placas tectónicas de Norte América y Europa y por albergar el primer parlamento democrático de Europa, fundado por los vikingos en 930.

La zona de Thingvellir es un paraje natural excepcional y precioso. Aquí podemos recorrer diversos senderos bien señalizados y de fácil acceso en los que ver cascadas y ríos. La orografía del lugar está marcada por la fisura de las placas tectónicas de Norte América y Europa, una fisura que cada año se va agrandando entre 1 y 18 milímetros. El río Öxará cruza el lugar y uno de los puntos más bonitos es la cascada de Öxarafoss, situada en el extremo norte del parque nacional. Si seguimos recorriendo el sendero este nos llevará hasta otro de los puntos famosos del lugar, el Peningagjá, una grieta inundada de agua donde los visitantes lanzan monedas. Si tenéis la oportunidad, en Thingvellir también es muy popular hacer submarinismo entre las placas tectónicas. La visita la finalizaremos visitando Thingvallakirkja, una de las primeras iglesias que se levantaron en Islandia.

Alphingi, el primer parlamento europeo

El Alphingi es el parlamento o asamblea que fundaron los primeros habitantes de Islandia en el 930. Los representantes de todos los clanes de la isla se reunían aquí todos los veranos para acordar leyes, solucionar pleitos y hablar entre ellos o comerciar. Se mantuvo activo hasta el 1262 y luego actuó solo como unos tribunales. Los temas a tratar se exponían ante la multitud desde lo alto de los peñascos de la fisura, que servían de estrado natural.

En estas asambleas se tomaron decisiones clave en la historia de Islandia. Por ejemplo: cuando en el año 1000 se planteó en la asamblea qué hacer con los primeros rifirrafes entre la nueva religión cristiana y los adoradores de los viejos dioses, se encargó tomar la decisión al hombre de leyes, la persona encargada de recordar todas las leyes vigentes en la isla. Para ello, este hombre se cerró en su cabaña durante un día entero. Cuando salió, anunció su decisión: la religión cristiana sería la oficial de Islandia a partir de entonces, pero los paganos podrían seguir adorando a sus dioses sin interferencias. Muchos siglos más tarde, este también fue el lugar elegido para fundar la moderna república de Islandia en 1944. Ya desde 1930 Thingvellir era un parque nacional y la UNESCO lo declaró patrimonio mundial de la humanidad en 2004.

Después de Thingvellir seguimos la ruta con el coche hasta la siguiente parada del día: la zona geotermal de Geyser. Para llegar allí tardamos más o menos una hora y al llegar nos sorprendió que la zona de visitantes era mucho más grande y equipada que la de Thingvellir. Había un par de restaurantes, una gasolinera y un hotel. Como era la hora de comer, decidimos hacerlo en el restaurante Kantina que tenía comida tipo self-service. Este fue uno de los lugares más caros por la relación calidad-precio de todo el viaje, pero es que es una de las zonas más turísticas y donde no hay ninguna otra oferta de restauración. Nos tomamos una crema de champiñones que nos sentó genial y un fish & chips. Con las fuerzas renovadas fuimos a visitar la famosa zona geotermal.

Para visitar la famosa zona geotermal de Haukadalur solo hay que cruzar la carretera desde el centro de visitantes. De hecho es una zona natural que han vallado para cerrar el acceso por la noche. Al entrar nos encontramos un cartel que nos indica que la zona se mantiene gracias a las donaciones de los visitantes y el trabajo de los voluntarios, ya que no hay que pagar entrada (¡de momento!). Esta zona se compone de diversos géiseres, que expulsan agua o humo vaporoso a la superficie. El lugar es famoso por el géiser que da nombre este fenómeno natural, que antaño era uno de los más activos y lanzaba chorros de agua de hasta 80 metros de altura.

Actualmente este géiser está en un periodo menos activo y ya no expulsa agua, pero justo al lado el géiser Strokker ha tomado el relevo y escupe fuertes chorros de agua caliente cada pocos minutos. Alrededor de este géiser había mucha gente acumulada esperando ver salir el agua. Soplaba un viento helado muy fuerte y el agua que expulsa el géiser está a más de cien grados de temperatura, así que hay que vigilar dónde se coloca uno para que el viento no te lance el agua encima y te queme.

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