África

Segundo día de Self Drive Safari en el parque nacional de Etosha, Namibia

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Nuevo relato del viaje de 15 días a Namibia por libre que realizamos en agosto de 2016. Ese día seguimos explorando Etosha en self-drive safari (es decir, conduciendo nosotros mismos) y acabamos pasando la noche en un hotel de Outjo. ¡Vamos!

Nos levantamos pronto para desmontar el campamento antes de ir a Etosha. Esa noche teníamos reservado una habitación en un hotel en Outjo, a una hora en coche de Anderson's Gate. En el plan inicial del viaje, allí era donde íbamos a dormir al volver de Epupa Falls. Como ya lo teníamos pagado, decidimos usarlo para dormir en una cama, tener una buena ducha para quitarnos el polvo y la arena de Etosha y comprar provisiones para los dos siguientes días de acampada.

A las siete estábamos en Anderson's Gate y había una larga cola de coches y furgonetas para hacer los permisos de entrada al parque. Me bajé del coche y fui a hablar con la persona de la garita. Le pregunté si nos dejaba entrar por el carril de la salida. Como teníamos los permisos pagados para ese día, nos dejó pasar sin problemas.

La primera parada la hicimos en la charca de Ombika, que está muy cerca de la entrada. Allí descubrimos una manada de cebras bebiendo agua, con algunos potrillos que ya estaban un poco creciditos.

Más tarde volvimos a la carretera principal hacia Okukajenjo y allí vimos una jirafa. Me encanta este animal. Al otro lado de la carretera había dos más, pero estaban muy lejos. Más tarde fuimos a la gasolinera para poner los neumáticos a punto para carretera de pista, pero no les funcionaba, así que nos limitamos a llenar el depósito. Ese día queríamos explorar la zona oeste del parque en dirección al campamento de Dolomitas.

En esa zona había diversas charcas artificiales y quisimos ver si teníamos más suerte que el día anterior. Cuando se va de safari, uno tiene que estar preparado para conducir durante tiempo sin ver ningún animal. No puedes salirte de la pista marcada, así que no ves nada si no están justo al lado de la carretera.

Lo que más abunda en Etosha son los springboks, los hay por doquier. Xavi me explica que en alemán bock quiere decir cabra y que spring saltar. Y es que una de las características de los springboks son los saltos que pegan. De vez en cuando ves por la carretera a un ejemplar dando botes como si fuera en pogo-stick.

La diferencia con el camino del día anterior es que las distancias entre las charcas son muy largas y además casi no hay coches, ni grupos, con lo que la sensación de soledad es extrema. A una hora de Okaukuejo llegamos a la zona de picnic cercana a Sprokieswoud y decidimos parar para ir al aseo. Esa zona de servicios estaba totalmente vallada y para acceder te tenías que bajar del coche para abrir la cerca. ¿Algún depredador a la vista? No, así que tocó bajar, abrir la cerca y cerrarla una vez entrado el coche. Las zonas de picnic de Etosha consisten en unas mesas y sillas de obra y el aseo en una taza de wáter conectada a un profundo agujero.

Seguimos la marcha en dirección a la charca de Ozonjuitji m'Bari y a medida que nos íbamos acercando veíamos cada vez más animales: manadas de springboks, orix, ñus y cebras y cuando llegamos: ¡ding, ding, ding! ¡Jackpot! La charca estaba a rebosar de animales. Entre ellos siete jirafas, que son muy graciosas bebiendo porque se tienen que despatarrar para llegar al agua. También había dos elefantes enormes y numerosas cebras, avestruces, antílopes y un grupo de ñus un poco broncas. Allí estuvimos un buen rato solos, delante del espectáculo. Un poco más tarde llegó otro coche, pero nadie más.

Decidimos probar con otra charca artificial a ver si teníamos suerte y veíamos algún depredador. Conducimos hasta la charca de Sonderkop. El camino se nos hizo un poco largo porque tardamos casi media hora en llegar. Y nuevamente, a la que nos íbamos acercando a la charca empezamos a encontrar un montón de animales.

La charca estaba a rebosar de animales, pero no había depredadores. ¡Qué le vamos a hacer! Aun así, el espectáculo fue precioso y allí estábamos solos otra vez. Estuvimos un buen rato viendo la peregrinación de los animales a beber. Los veías acercarse, bebían y al poco se iban.

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