Europa

La ruinas del Valle dei Templi, Enna y Calascibetta

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Nuevo relato del viaje a Sicilia que hicimos en abril de 2011. Seguimos nuestra ruta en coche por Sicilia de 10 días para parar en las impresionantes ruinas del Valle dei Templi.

La antigua Akragas era una colonia griega bastante próspera que de vez en cuando se atizaba con Cartago. Al final, los cartaginenses se hicieron con la ciudad en el 406 a.C. En ese punto, Akragas tenía más de 200 000 habitantes y se consideraba la ciudad más bella conocida. Después de los cartaginenses vinieron los romanos que la renombraron Agrigentum y con el tiempo se fueron sucediendo civilizaciones hasta que la ciudad quedó abandonada y en lo alto de la montaña se creó la ciudad medieval de Agrigento.

Las ruinas que actualmente se pueden visitar son las del llamado “Valle de los templos”, que tiene dos partes divididas por la carretera nacional. La parte oriental incluye los tres templos mejor conservados y la occidental casi no tiene nada en pie. Empezamos nuestro recorrido por la parte oriental, en la que hay un aparcamiento cerca de la entrada donde dejamos el coche por 3€ todo el día. Lo bueno de las ruinas de Agrigento es que al ser de las más turísticas de Sicilia tienen una estructura bastante bien montada. Con la entrada (11€), se puede alquilar una audioguía (5€) que nos fue de mucha utilidad durante la visita. Lástima que solo las tengan en inglés e italiano. Una aspecto que me molestó es que la entrada era más cara porque había una exposición de un escultor ruso, que debería ser el primo de alguien, y al estar sus estatuas repartidas por todas las ruinas, pues a pagar más se ha dicho.

Empezamos el recorrido por el templo de Hera (Juno para los romanos). En realidad, no se sabe exactamente a qué deidad estaba dedicado este templo, pero como esta orientado al este, se cree que podría estar dedicado a la creadora de la vida. En la antigüedad, los ritos y los sacrificios se realizaban en el exterior del templo. En el caso de Hera, se solían sacrificar vacas blancas. Después del sacrificio, se repartía la carne del animal entre la diosa, los sacerdotes y los adoradores. El interior del templo albergaba la estatua de la diosa y solo podían acceder a él los sacerdotes y sus acólitos.

Unos metros hacia abajo está el templo de la Concordia, uno de los mejores conservados del mundo helenístico. Es de estilo dórico y la causa de su buena conservación es que hasta hace 200 años había sido una basílica cristiana. De hecho, aún se conservan unos arcos en los muros interiores que daban acceso a las naves laterales. Cuando se descubrió Pompeya, a todo el mundo le dio la vena por lo clásico y en muchas ruinas se retiraron todos los elementos posteriores para dejarlas más o menos en su estado original. El problema en el caso del templo de la Concordia es que al quitar el techo de madera, esto provocó un deterioro acelerado de su interior.

El último templo que destaca de la parte oriental es el templo de Heracles (Hércules para nuestros amigos romanos). Cicerón dijo que la estatua de Heracles que albergaba el templo era la más hermosa que había visto nunca. Por desgracia, no ha llegado hasta nuestros días. El templo estaba en la entrada de la ciudad para impresionar a los visitantes y contenía archivos y piezas de gran valor que habían sido ofrecidas por los nobles de la ciudad para demostrar la riqueza de la ciudad a los extranjeros. Cuando llegaron los cartagineses, el templo fue saqueado y luego los romanos lo reconstruyeron hasta que un terremoto lo destruyó.

Llegados a este punto, para seguir la visita hay que cruzar la carretera nacional y volver a pasar la entrada por el control. La parte occidental está bastante peor conservada, y es una lástima porque allí se alzaba uno de los templos más impresionantes, el de Zeus olímpico. Se piensa que este templo medía 10 pisos de alto y tenía la longitud de casi un estadio de fútbol. Se cree que tenía este tamaño por la escultura de un atalante encontrado en la excavación que medía 8 metros y que se había utilizado como contrafuerte en la estructura. El templo de Zeus olímpico no se terminó nunca de construir debido al saqueo y la conquista de los cartagineses y lo poco que quedó de él fue totalmente destruido por un terremoto. Una lástima.

Eran las doce y media del mediodía y el sol caía con justicia. La visita al valle en verano tiene que ser un infierno, porque apenas hay una sombra en todo el recinto. Mientras salíamos, llegaban autobuses con hordas de visitantes, así que os aconsejamos que las visitéis a primera hora de la mañana, cuando abren a las 8.30h.

Video: Troina vista dal drone (Septiembre 2020).

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