Asia

Kyoto en abril: Miyako Odori y visita a Shimogamo Jinja

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He aquí un nuevo relato del viaje a Japón que hicimos en abril de 2017. Tras pasar un día en Osaka, nos trasladamos hasta Kyoto, para disfrutar del hanami en la antigua capital del país. Ese día asistimos al espectáculo del Miyako Odori y visitamos el santuario Shimogamo.

Lo malo de dormir en un hostel es que a las seis de la mañana está todo el mundo activo. Sobre las siete de la mañana estábamos en el combini comprando un meron pan y un café con leche. Luego volvimos al Wasabi Guest House para desayunar y después tomamos las maletas para dirigirnos a Kyoto.

Desde Namba, la forma más económica para ir a Kyoto es en metro hasta la estación de Umeda (línea Midosuji, 230¥) y allí tomar el tren en la estación de Osaka hasta Kyoto (JR Special Rapid Service for TSURUGA, 560¥).

Al llegar a la estación de Kyoto nos sorprendió la marabunta de gente que había. Pero no era nada raro: era sábado y solo dos días antes los cerezos se habían abierto del todo. Así que además de los turistas extranjeros, había muchos autóctonos aprovechando el fin de semana para visitar Kyoto durante el hanami. A trompicones, llegamos hasta el metro y compramos los billetes hasta la estación de Sanjo-Keihan (260¥). A pocos metros de la estación de Sanjo estaba situado nuestro alojamiento para las siguientes seis noches: The Prime Pod Kyoto. No se puede hacer el check-in hasta las 16h, así que dejamos las maletas allí y nos dispusimos a visitar Kyoto.

Para nuestro primer día en Kyoto teníamos una actividad muy especial: habíamos comprado entradas para ver Miyako Odori, un baile que hacen las geiko y maiko (aprendices de geisha) de Kyoto durante el mes de abril con motivo del hanami. Habitualmente el Miyako Odori se representa en el teatro Kaburenjo en Gion, pero como está en obras, este año se hacía en el teatro Shunjuza de la Universidad de Kyoto de Arte y Diseño.

Como era muy temprano, decidimos ir a pie hasta el teatro siguiendo el canal de la calle Kiya-machi y luego el río Kamo. Estos dos enclaves están repletos de cerezos y fue una maravilla pasear junto a todas las flores. Tardamos una hora en llegar a la Universidad de Kyoto y al entrar había mucha animación.

La historia del Miyako Odori se remonta al año 1872. Nos situamos a principios del periodo Meiji y la capitalidad, tras más de 1000 años, acababa de pasar a Tokyo, tan solo cinco años antes. Durante ese año se celebró una exposición en Kyoto para elevar la moral de la ciudad, que todavía lamentaba la pérdida de la capitalidad. Sugiura Jirouemon, propietario de la histórica okiya Mantei (actualmente Ichiriki-tei) creó el Miyako Odori, un baile realizado por un grupo de geiko y maiko de Kyoto. Ideó esta danza con la colaboración de Inoue Yachiyo III, director de la escuela Inoue de Kyômai. La primera representación del Miyako Odori fue un éxito rotundo y desde entonces se ha ido celebrando anualmente (algunos años incluso dos veces). Solo se interrumpió la representación entre los años 1944 y 1949, tras la pérdida de la Segunda Guerra Mundial. Desde 1872 la escuela Inoue de Kyômai se encarga tanto de la coreografía como de la música de la representación siendo la única escuela que contribuye en el Miyako Odori.

En occidente tenemos una idea equivocada de lo que es una geisha. Una geisha, que en japonés significa literalmente «persona de las artes», es una artista especializada en las artes tradicionales japonesas como la danza, la música, ceremonia del té, etc… En Kyoto a las geishas se las llama geiko y a las aprendices maiko. Las maiko y las geiko se pueden diferenciar por el peinado y el kimono que llevan. La maiko es una aprendiz y su vestimenta suele ser más llamativa que la de una geiko para camuflar su falta de habilidad. El proceso de aprendizaje de una maiko es muy estricto y se prolonga durante cinco años.

Para poder ver a una geiko o una maiko en acción no solo hace falta dinero, ya que es un servicio exclusivo, sino además tener los contactos necesarios. Por lo tanto, el Miyako Odori es una oportunidad única para disfrutar de un espectáculo increíble en primera persona.

Reconozco que aluciné, no solo por la destreza y la belleza del baile y la música, sino además por la escenografía que se despliega. Ese año el Miyako Odori se componía de seis actos. Además, como se celebra en un teatro situado en el norte de Kyoto, la representación estaba inspirada en la zona y se situaba en montañas, cascadas y templos.

Ceremonia del té previa al espectáculo

La primera escena es el preludio y en este primer baile se hace una introducción de los siguientes números del programa. Se baila con el estilo Kyômai, que se desarrolló como entretenimiento para los aristócratas durante el periodo Edo (1603-1868). Una pasarela conectaba con el escenario y desde la parte trasera de la platea empezaron a desfilar las bailarinas como si fueran flores fluyendo por un arroyo. Todas llevaban un kimono de color índigo con motivos de cerezos en flor. Este diseño se ha mantenido desde los inicios del Miyako Odori.

Cada acto del Miyako Odori representa una historia independiente, pero los actos siguen el ciclo de las estaciones del año. Así que el siguiente número, el segundo acto, ocurre en verano y nos traslada a Kifune, una población situada en las montañas de Kyoto que, curiosamente, íbamos a visitar unos días más tarde. Es famosa por el Kawadoko, unas plataformas que se sitúan sobre el río, y donde se sirven comidas. Es el lugar ideal para escapar del calor de la ciudad en verano.

Verano en Kifune

La escena número tres nos lleva a Kurama, también en las montañas de Kyoto cerca de Kifune. Esta montaña está cubierta de bosques de cedros y cipreses y es famosa porque fue donde el guerrero Minamoto no Yoshitsune (1159-1189) se entrenó de joven. Cuando era pequeño perdió a su padre, que murió en batalla. Su madre, Tokiwa, tuvo que huir hasta que el cabeza del clan Taira, el enemigo de su marido, prometió que perdonaría la vida del joven Minamoto no Yoshitsune. Aun así, por miedo a que el clan Taira persiguiera a su hijo, Tokiwa dejó al pequeño a cargo de los monjes del templo de Kurama.

El rey de los tengu y dos duendes

En el escenario, la historia se inicia con Tokiwa visitando a su hijo pequeño mientras está entrenando. En la primera mitad del baile se ve el fuerte lazo madre-hijo que los une. Más tarde, vemos una lucha feroz del pequeño con los tengu. Estas criaturas míticas son algo traviesas y recuerdan a los duendes de los cuentos populares occidentales. Sin embargo, en ocasiones ayudan a los guerreros en los combates o los adiestran en el conocimiento de las artes marciales. Tras la lucha, los tengu quedan impresionados por las habilidades del pequeño Yoshitsune y le entregan un pergamino con los principios militares secretos. El grupo de tengu promete protegerle cuando el joven decida vengar a su familia.

Video: Pontocho, Kyoto. Abril 2017 (Septiembre 2020).

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