Europa

Un día en Málaga

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A las 8.30 en punto, Susana y Roser vinieron a buscarme a mi habitación. Habíamos quedado para desayunar juntas y entramos en el restaurante esperando encontrarnos con el cuarto invitado al blog trip. Mientras hablábamos sobre quién podía ser, Esther de Miss Viajes se nos acercó y se presentó.

El planning para ese día era muy completo y a las 9.15 am se nos había citado en la recepción del hotel. Allí nos encontramos muy puntuales con Daniel, María, que sería nuestra guía esa mañana, y Victoria de El próximo viaje, que se unió al grupo hasta el mediodía.

Empezamos la visita guiada en la catedral de la Encarnación, en lo que sería el centro histórico de Málaga. La catedral se erigió entre los siglos XVI y XVIII sobre la antigua mezquita y de su fachada cabe destacar que le falta una de las dos torres. No entramos dentro (por cierto, la entrada vale 4 euros), pero fuimos paseando por el centro en dirección al Museo Picasso.

De hecho, tengo que admitir que hasta momentos antes de pisar la plaza de la Catedral, pensaba que Málaga estaba siendo un churro (como ciudad, claro), pero cuando vi el colorido y el señorío de los edificios del centro, me tragué mis pensamientos porque me encantó.

Seguimos andando y fuimos pasando por calles repletas de nombres de santos hasta llegar al Museo Picasso. El museo está ubicado en el Palacio de Buenavista, del siglo XVI, y donde destaca la restaurada arquitectura mudéjar. Además, mientras remodelaban el palacio para albergar el museo, descubrieron en el sótano restos fenicios, romanos, árabes y tinajas que datan de los tiempos de su construcción, que ahora se pueden visitar.

Pablo Picasso nació en Málaga el 25 de octubre de 1881 y, a pesar de que él quería que su ciudad natal albergara algunas de sus obras, no fue hasta 1996 cuando la viuda del hijo de Picasso lo volvió a poner en marcha. El museo se inauguró en el año 2003 y alberga 233 obras que repasan su carrera, desde los principios a sus etapas monocromáticas, y también incluye algunas piezas de alfarería.

Era la primera vez que iba a un Museo Picasso, a pesar de tener uno en Barcelona, y lo que más me sorprendió fueron los retratos de sus mujeres, que tuvieron que pasarlo realmente mal con él por lo desencajado de sus rostros. Pablo Picasso era un hombre con un carácter muy fuerte que tenía una influencia, no siempre positiva, sobre todo el mundo que lo rodeaba. La sexualidad y la mujer están muy presentes en su obra.

Después de visitar el museo, fuimos hacia el nuevo museo de la ciudad. El Museo Carmen Thyssen está situado en el Palacio de Villalón. La colección está formada por 358 obras en las que la pintura española y andaluza del s. XIX tiene una gran importancia. En el museo podemos disfrutar de obras de Sorolla, de Zurbarán y de Julio Romero de Torres, como La buenaventura.

El museo, que se inauguró recientemente, aún tiene algunas salas vacías y el restaurante y la tienda pendientes de abrir. No obstante, cuenta con audioguías para hacer un recorrido completo por toda la exposición.

Al salir del museo, fuimos caminando hasta la plaza de la Constitución para visitar el mítico Café Central. Lo mejor de visitar el casco antiguo de Málaga es mirar hacia arriba y disfrutar de los ventanales de los edificios. Están elaborados con filigranas que envuelven los cristales y destacan con el colorido de sus fachadas.

El Café Central abrió sus puertas en el año 1897, pero el que hay actualmente es el resultado de la adquisición y ampliación del negocio sucesivamente hasta el año 1968. A la mesa del Café se sentó con nosotros Ignacio Prado, tercera generación de propietarios del Café que nos explicó la leyenda del café. Pero no os penséis que ahora os relataré una historia con unicornios y pócimas mágicas, pues la leyenda hace referencia al gráfico de cómo pedir café formado por azulejos que hay en una de las paredes. Don José Prado Crespo, harto de no acertar nunca cómo querían sus clientes exactamente el café, creó un ideograma con todos los tipos y le puso nombre. Así que ahora tenemos desde el negro, el largo, el semi-largo y el solo corto hasta llegar a la nube de café o directamente al “no me lo ponga” (qué cachondo). Son diez formas de servir café que han hecho único al Café Central.

Tras la parada, seguimos caminando hasta la Alcazaba, que fue en su día el palacio donde vivieron los gobernantes musulmanes de Málaga. Fue construido mayormente en el siglo XI y el acceso al palacio era especialmente complicado por los recovecos que hacía la muralla con el fin de dificultar el asalto. Tan imposible era de asaltar, que los Reyes Católicos simplemente la asediaron cortando el suministro de agua y comida y esperaron tranquilamente a que los defensores se rindieran, cosa que ocurrió el 18 de agosto de 1487.

La Alcazaba está muy cuidada y desde lo alto se disfruta de una bonita vistas al mar y al puerto de Málaga. El recinto de la Alcazaba también cuenta con un teatro romano del siglo III, pero este se puede ver desde la calle sin necesidad de pagar la entrada, puesto que lo han integrado como un elemento más del paisaje urbano de la ciudad.

Eran casi las dos del mediodía y tocaba ir a comer. Para ello, nos habían preparado una ruta gastronómica por tres de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad. Empezamos por el Mariano, restaurante situado en la plaza del Carbón. Allí vino a saludarnos Jesús Gracia, director comercial del grupo Entreplatos, que nos explicó que el restaurante también se denomina “el rincón del artista”. El local cuenta con una decoración limpia y neutra que lo hace ideal para disfrutar de comidas en buena compañía.

Nosotras nos sentamos en la terraza, ya que hacía sol y apetecía disfrutar del casco histórico mientras degustábamos las primeras tapas de la ruta. En el Mariano comimos habitas con jamón y croquetas de rabo de toro. Personalmente, no soy nada fan de las habitas, pero las del Mariano están tan buenas y tiernas que me encantaron. Las croquetas de rabo de toro también estaban exquisitas. La especialidad del restaurante no son las tapas, sino más bien las paellas y los pescados. Entre la clientela había muchos turistas extranjeros, algunos de ellos acabados de desembarcar de los numerosos cruceros que están empezando a llegar a la ciudad.

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