África

Visitando la medina de Susa

Pin
Send
Share
Send


En ese punto del viaje, ya había visto varias medinas, como la de Kairuán y la de Mahdia, que tal vez sean de las mejores del norte de Túnez. Quizás por este motivo, cuando visitamos la medina amurallada de Susa, que es patrimonio de la humanidad por la Unesco, me sorprendió que me dejara tan fría y es que, sinceramente, la encontré artificial. Pero será mejor que empiece por el principio.

Esa mañana salimos del hotel de Port el Kantaoui y dedicamos las pocas horas que nos quedaban en esa zona para explorar la medina de la ciudad de Susa. Desde el Port el Kantaoui se puede llegar a la misma puerta de la medina en autobús de línea (n.º 18). La única dificultad consiste en lograr esquivar a los taxistas que os dirán y repetirán hasta la saciedad que los autobuses no llegan hasta allí.

La medina de Susa es una fortificación con un complejo entramado de callejuelas y pasadizos rodeados por una gran muralla. Al ser una ciudad costera, la antigua Susa sufría ataques marítimos constantes, así que la medina se fortificó fuertemente. Las murallas fueron construidas por los aglabíes en el 859, y tienen una longitud de casi dos kilómetros y medio, y una altura de 8 metros. Si uno consigue quedarse con la estructura, puede ver lo excepcional de la construcción, pero entre todo el montón de tiendas y vendedores en busca de comisión es complicado fijarse solamente en lo esencial.

El gran problema de Susa es que, junto con Hammamet, es la zona más turística de Túnez, no solamente por todo el turismo de los paquetes «todo incluido» que llega de Europa, sino también por los muchos tunecinos que bajan hasta esas costas para disfrutar de unos días de descanso. Es tal la concentración de turistas, tiendas y vendedores, que la medina acaba perdiendo todo su encanto potencial. A pesar de todo, si estáis allí no podéis dejar de pasear por sus callejuelas, buscar las 24 mezquitas que alberga en su interior y visitar el museo de la kasba.

Por otro lado, a pocos minutos andando de la medina de Susa se extiende la playa de Boujaffar, en la que podéis dar un paseo, tumbaros a tomar el sol en su fina arena blanca o daros un baño en sus aguas turquesas, si os habéis llevado el bañador. De todos modos, estas playas mediterráneas no tienen nada que envidiar a la mayoría de playas de España. De hecho, si no fuera por el francés y el árabe que se habla en sus calles, uno puede tener la sensación de estar paseando por Salou, Lloret, Benidorm o cualquier otra población española centrada en el turismo de playa. Es un formato tan globalizado que uno no sabe ni dónde está.

Video: Qué ver en TÚNEZ, guía completa del país de los oasis. (Septiembre 2020).

Pin
Send
Share
Send