América

Qué hacer tres días en Nashville, Tennessee

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La visita a Nashville, la capital del estado de Tennessee, fue una de las más extrañas del viaje. Pero si la visita a Memphis ya había sido algo bastante friki, como estábamos relativamente cerca de Nashville, nos dijimos «¿por qué no?» y recorrimos unos cuantos de kilómetros más por las autopistas estadounidenses en esta, nuestra pequeña road movieparticular por el sur de los Estados Unidos de América. A continuación puedes leer qué hacer, dónde alojarse y qué ver durante 3 días en la singular ciudad de Nashville, Tennesse.

Nashville es famosa por ser la capital de la música de los Estados Unidos. Más concretamente, de la música country. Es el tipo de música que a los más modernos les encanta odiar, pero aquí, en los estados del sur de los EE.UU, este género musical lo peta y mucho. Y Nashville es el ojo del huracán de la música country. Todos los artistas que quieren ser algo tienen que ir a Nashville a buscar la fama y el éxito. Un ejemplo clásico es Dolly Parton, pero hay muchos otros que han pasado por sus calles buscando ser descubiertos por algún sello musical. Ahí tienes a Faith Hill, Jewel, Shania Twain, Tim McGraw y, más recientemente, la famosísima Taylor Swift. Este polo de atracción de músicos ha hecho que incluso nombres como Justin Timberlake, Keith Urban o Sheryl Crow hayan escogido esta ciudad para vivir.

Y eso no es todo, en 1949 se creó en Nashville la fábrica de vinilos más grande de Norteamérica, la United Record Pressing. En sus instalaciones se han creado los discos de montones de bandas famosas más allá del country: los Beatles, Miles Davis, Bob Dylan, Beyonce, etc. Por este motivo, y otros muchos que me olvido de mencionar, Nashville es conocida por el adecuado apodo de «The Music City».

Dónde dormir en Nashville

Nosotros llegamos a la Ciudad de la Música un lunes a media mañana, después de haber pasado 2 días en Memphis. Habíamos reservado dos habitaciones en un Air B&B con licencia bastante peculiar: la casa de Dave, en el barrio de Fivepoint. Es un barrio residencial con bastantes restaurantes y cafés interesantes. Al principio nos costó un poco encontrar la casa, porque por la parte delantera da a una calle bastante transitada, pero el aparcamiento está en el callejón de la parte trasera y el GPS solo indicaba la parte delantera. Aun así, seguimos las indicaciones del propietario y lo encontramos sin mayores problemas.

Entramos en el jardín a través del garaje, que estaba lleno de cachivaches curiosos. En el porche de la entrada vimos unas sillas y mesas con radios antiguas y un televisor encendido. Llamamos a Dave y entramos en la cocina por la puerta del jardín. Era una cocina grande, de esas americanas con la isla en el centro, pero lo que más nos sorprendió era la cantidad de guitarras eléctricas que había expuestas por las paredes. Al cabo de un momento se presentó nuestro anfitrión, un cincuentón de origen escocés, de actitud muy relajada y con quien era fácil conversar. El interior de la casa estaba igualmente repleto de guitarras eléctricas, vinilos, CDs y pósters de grupos musicales. Mientras nos instalábamos en nuestras habitaciones, nos contó que podíamos usar el Netflix de la sala de estar y que él vivía en el piso de arriba, donde tenía todavía más guitarras eléctricas. Como le habíamos contado que acabábamos de pasar unos días en Memphis, Dave sacó una guitarra y se puso a cantar una canción de Elvis Presley. Obviamente, le preguntamos cuántas tenía, y nos quedamos de piedra al oír que su colección contaba con cerca de doscientas (!!!). Dave es un tío simpático, con muchas historias que contar y que sabe recomendarte muchos buenos restaurantes de la zona. Su perrito Leftie es muy simpático también.

Primer día en Nashville: The Bluebird Cafe y la calle de la música

Fuimos a comer a una pizzería cercana que nos había recomendado Dave y nos zampamos unas buenas porciones. Después, nos dirigimos directamente hacía nuestra primera visita de la ciudad: el bar de conciertos The Bluebird Cafe. Este bar es famoso en Nashville porque por aquí han pasado músicos hoy famosos cuando trataban de hacerse conocidos. Lo habíamos descubierto meses antes en una docuserie de televisión Sonic Highways, creada por el cantante de Foo Fighters, en la que va visitando varias ciudades de los EE. UU. para contar su pasado musical. En The Bluebird Cafe, por ejemplo, tocó hace años una joven cantautora de 14 años a la que entonces nadie conocía que se llamaba Taylor Swift. Fue así cómo la descubrió la discográfica Big Machine Label Group de Scott Borchetta, con la que acabaría grabando su primer álbum en 2005. Por otro lado, si has visto la serie de TV Nashville, creo que te sonará este famoso bar.

No habíamos conseguido reservar entrada para ese día, así que nos pusimos a la cola una hora antes para probar suerte. Hacía un frío que te pelabas, pero aguantamos estoicamente hasta la hora de apertura. Desde fuera, este bar te pasaría totalmente desapercibido, porque está en una zona apartada del centro. Cuando aparcamos, los encargados del local nos avisaron de que era poco probable de que llegáramos a entrar, pero fuimos tozudos y nos pusimos a la cola igualmente.

The Bluebird Café abrió sus puertas en 1982 y tiene un calendario de actuaciones y conciertos acústicos muy completo. Varios días a la semana se celebran conciertos de artistas concretos y otros días hay sesiones de lo que se llama «micrófono abierto» (Open Mic), en los que cantautores debutantes cantan para hacerse oír. Eso es lo que íbamos a ver ese día… ¡si conseguíamos entrar!

Tras una larga espera, vimos cómo todas las personas que esperaban por delante de nosotros fueron entrando poco a poco en el bar. Cuando ya hacía 5 minutos que había empezado la sesión, nosotros llegamos justo frente a la puerta de entrada. Parecía que ya no había más espacio libre. Ya estábamos maldiciendo nuestra suerte, cuando la encargada de la cola nos dijo que podíamos entrar sin hacer ruido, aunque dos de nosotros teníamos que sentarnos en taburetes junto a la pared y otro debía compartir mesa con 3 desconocidos. No lo dudamos ni un segundo y aceptamos la oferta.

Sentados entre el apretado espacio del público, disfrutamos durante unas dos horas de las canciones de diversos cantautores en formato acústico. Había todo tipo de cantantes, desde muy jóvenes y acompañados por sus padres, hasta parroquianos habituales del local. Talentos que habían venido desde el pueblo de al lado, de California o hasta del lejano Canadá. Lógicamente, algunas canciones nos gustaron más que otras, pero fue genial y se nos pasó el tiempo volando. A la salida, recuerdo que felicité a una de las cantantes que habían actuado esa tarde y me dio su tarjeta.

En ese momento no lo sabíamos, pero dos semanas más tarde hubo una actuación sorpresa en The Bluebird Cafe. La mismísima Taylor Swift apareció allí para cantar una canción como había hecho a los 14 años de edad. ¡Ay si hubiéramos estado allí ese día! (Isabel se muere)

Cuando salimos del Bluebird ya había anochecido y nos fuimos al centro de la ciudad para visitar la calle Broadway. Igual que Memphis y Nueva Orleans, en Nashville no podía faltar su gran calle de la música, donde la mayoría de locales ofrecen música en directo, todos los días. Después de mirar, un poco entramos en el Honky Tonk Central y nos pedimos un buen platazo de nachos con queso y de todo, acompañado con unas cervezuelas.

En el escenario tocaba un grupo que cantaba canciones de éxito y transmitían mucha energía. Rock puro y duro a toda castaña, mezclado con algunas canciones de Shania Twain o Sheryl Crow. El ambiente se fue caldeando progresivamente y hacia el final la gente botaba encima de la barra de enfrente, cogida del cuello de la cantante, dándolo todo. Sentados en nuestra mesa, disfrutando de la música, lo flipábamos. Solo era lunes por la noche. Me imagino que los viernes y sábados ya debe ser la repanocha. El centro de Nashville no tiene mucho de lo que presumir, hay el estadio de baloncesto, las diversas salas de conciertos con mucha solera, el río Cumberland… pero la calle Broadway y su oferta musical inacabable le dan una vida sensacional.

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