América

Tres días en Antigua Guatemala

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En diciembre de 2018 realizamos un viaje de 18 días por Guatemala, Belize y Honduras. Empezamos y terminamos en la encantadora ciudad de Antigua, así que en este artículo puedes leer con detalle qué hicimos durante nuestra estancia de tres días en Antigua Guatemala.

Antigua Guatemala, conocida hoy en día comúnmente como Antigua, es la ciudad de Guatemala por donde pasan todos los turistas obligatoriamente. El motivo es que es una ciudad preciosa. Por eso, en 1979 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y por eso, desde entonces no se puede alterar ni un centímetro de sus calles ni de sus casas. Eso hace que se conserve perfectamente y que, al pasear por sus calles, puedas admirar la belleza de su arquitectura colonial y su patrimonio histórico. No por nada Antigua fue fundada en tiempos de los conquistadores españoles. De hecho, fue la primera capital del reino de Guatemala y en aquellos tiempos no se llamaba Antigua (más adelante lo explico). Además, es un buen lugar para empezar a visitar la zona del altiplano de Guatemala debido a su situación, porque está a solo 45 minutos en coche de la capital del país y su aeropuerto.

Otro atractivo son las excursiones que se pueden hacer alrededor de la ciudad. Las más famosas consisten en visitar alguno de los volcanes que rodean a Antigua Guatemala. Y es que la zona del altiplano cuenta con más de 30 volcanes, aunque solo tres son activos.

En nuestro primer día en Antigua nos dedicamos a explorar la ciudad. Vale la pena dedicar por lo menos un día a pasear tranquilamente por las calles de Antigua. Al ser una población de unos 45000 habitantes, puede recorrerse fácilmente a pie. Además, la temperatura del altiplano, que es primaveral durante todo el año, contribuye a que el paseo sea muy agradable. Al salir temprano a la calle por la mañana hace un poco de fresco, lo que anima a caminar, pero al mediodía ya hace calorcito y se está la mar de bien. Siempre recordaré la primera mañana de nuestra estancia en Antigua. Habíamos llegado la noche anterior hechos polvo tras 14 horas de viaje. Por suerte, dormir en la cómoda habitación del B&B Casa Girasol nos había sentado muy bien. Al bajar al comedor, vivimos nuestro primer encuentro con la cocina guatemalteca, ya que nos prepararon el típico desayuno de Guatemala: un poquito de puré de frijoles, un poco de plátano frito, y huevos revueltos. Energía a tope para empezar el día.

Salimos del hotel de muy buen humor. Además, hacía un día radiante. Alzando la vista, vi la enorme humareda que expulsaba el volcán Fuego en el cercano horizonte. La gruesa columna de humo se elevaba por encima de los tejados de las casas de la acera de enfrente. Cuando nos recompusimos de la emoción, porque no estamos acostumbrados a ver volcanes activos tan cerca, nos dirigimos primero de todo a la oficina de turismo de la 5.ª calle Oriente. Allí, un señor muy amable nos orientó y recomendó sobre los puntos de interés que podíamos visitar, y nos dio un mapa. También nos dio información y varios folletos y mapas de los siguientes puntos de nuestro itinerario: Chichicastenango, Panajachel y Tikal.

Esto fue lo que vimos el primer día de paseo por Antigua:
El cerro de la cruz: enfilamos por la Primera Avenida Norte hasta el punto de inicio de los peldaños que conducen hasta el mirador en lo alto de la colina. Allí, frente a una enorme cruz, hay un mirador desde donde puedes contemplar toda Antigua a tus pies. Las vistas son tremendas, y desde aquí se ven perfectamente los tres volcanes que rodean la ciudad. El volcán Agua, enorme y majestuoso, justo en frente al otro extremo de la ciudad. Y luego los volcanes Fuego y Acatenango a mano derecha. Es imposible no hacerse una foto.

Volviendo del cerro por la misma calle, si tuerces a mano izquierda llegarás a una iglesia en ruinas: la Candelaria y la cercana iglesia de Santa Rosa. Dos de las diversas iglesias en ruinas que esconde Antigua. ¿Por qué tantas iglesias en ruinas? Tendrás que seguir leyendo para descubrirlo… ;-P

Convento de las Capuchinas: la orden fundó un convento aquí en 1736 que fue derrumbado por el terremoto del que hablo más adelante. Las ruinas están restauradas y se pueden visitar. Hay una maqueta al principio de la visita que permite ver cómo era en su tiempo. Luego puedes visitar el claustro, los restos de la iglesia y la zona de las celdas de las monjas, dispuestas alrededor de una pequeña plaza redonda. Curiosamente, en aquellos tiempos las familias de las monjas que ingresaban en los conventos tenía que pagar una dote, pero en este no era así y otra rareza era que aquí también aceptaban como novicias a las mujeres indígenas. La entrada para ver el convento solo vale 40 quetzales.

Luego seguimos paseando por la segunda avenida de Oriente hasta llegar al cruce con la quinta avenida Sur. Aquí nos topamos de frente con una de las postales más famosas de Antigua: el arco de Santa Catalina. Se trata de un arco pintado de amarillo con detalles en blanco y rematado por un reloj. En el siglo XVII, formaba parte de un convento de clausura, y las monjas usaban el arco para pasar de un lado al otro de la calle sin ser vistas.

En la actualidad, el convento está en ruinas, y a través de unas rejas en la calle puede verse una parte sin techo donde se guardan algunos pasos de procesiones. Este arco es tan fotogénico que siempre hay turistas tomando fotos y también vendedores ambulantes. En este tramo de la calle hay una gran tienda de artesanía llamada Nin Pot donde puedes comprar cualquier clase de recuerdo: tejidos, máscaras de vivos colores, santos, esqueletos de madera coloreados y un largo etcétera.

Iglesia de la Merced: siguiendo hasta el final de la calle y torciendo a mano izquierda por la 1.ª calle de Oriente se llega a este templo. Delante tiene un pequeño parque donde suele haber paradas ambulantes de comida. La fachada de la iglesia es muy bonita, de color amarillo anaranjado con detalles de color blanco. Es la imagen que escogió Lonely Planet para la portada de su guía de Guatemala. El interior no está tan decorado.

Entonces fuimos ya hacia la Plaza Central, donde está el ayuntamiento y la catedral. Antes de llegar, y como ya hacía calor, paramos en una heladería a tomar un vasito de helado. La heladería Sobremesa Helados Exóticos tiene cientos de helados de sabores distintos. Yo me pedí uno de tarta de queso.

La Plaza Central es el ombligo de Antigua Guatemala y siempre hay gente paseando o descansando en los bancos alrededor de la fuente. En el porche del ayuntamiento algunas tardes unos músicos tocan la marimba, que es una especie de xilófono. Después de dar una vuelta, decidimos entrar en la catedral de Santiago, cuya fachada blanca ocupa todo el lado este de la plaza. Nos sorprendió toparnos con una iglesia más pequeña de lo que esperábamos. Pero lo entendimos todo más tarde, cuando visitamos las ruinas de la antigua catedral.

Aunque en Antigua Guatemala hay montones de restaurantes, al mediodía decidimos empezar nuestra ruta culinaria por Guatemala con una experiencia muy auténtica y autóctona: un comedor. Este tipo de pequeñas fondas son lugares donde solo puedes escoger entre dos platos, pero la comida es casera, sabrosa y muy barata. Pedimos el plato más famoso de Guatemala, que es el pepián de pollo. Es un guiso tradicional que se sirve en un cuenco rebosante de caldo rico con una pata o pechuga de pollo cocinada dentro. El origen remoto de esta receta se remonta al tiempo anterior a la llegada de los españoles, cuando se cocinaba en grandes rituales mayas. Más tarde, la receta se fusionó con influencias españolas. El pollo en sí estaba bueno, pero el caldito del guiso estaba buenísimo. Con mucho fundamento.

Por la tarde nos dedicamos sobre todo a buscar información sobre las excursiones que pueden hacerse por los alrededores. En Ox Expeditions vimos que ofrecían excursiones a los tres volcanes, pero no nos atrevíamos.Finalmente, contratamos una excursión en bicicleta para la mañana del día siguiente.

El segundo día: ruta en bici por Ciudad Perdida

Temprano por la mañana, nos dirigimos a Ox Expeditions para hacer una excursión en bici por los pueblos de los alrededores. De camino a la oficina, paramos en la plaza Tanque de la Unión, donde hay unas piletas que antiguamente se usaban para lavar la ropa.

La ruta que hicimos se llama «Ciudad Perdida». Nos prestaron unas buenas bicis y un guía nos condujo desde las 9 hasta más o menos las 2 de la tarde por los pueblos más cercanos al extremo suroeste de Antigua y a varios puntos de interés. Nos encantó.

Primero paramos en la iglesia del Calvario, casi saliendo de Antigua Guatemala. En esta iglesia es donde acaba uno de los pasos de las festividades religiosas de la ciudad. El guía también nos contó que el árbol que hay plantado en el patio se llama esquisúchil y fue plantado en 1657. También aprendimos un poco más de la historia de Antigua. Antes de ser «antigua» y de llamarse Guatemala, estaba situada un poco más lejos de su ubicación actual y se llamaba Santiago de los Caballeros. En 1541, un terremoto derrumbó una parte de la cima del volcán Agua donde había un lago. Al caer toda el agua del lago por la ladera del volcán, la tromba arrasó aquella primera ciudad de los españoles. Por eso, reconstruyeron la ciudad donde se alza hoy en día y la llamaron Guatemala, la capital del reino del mismo nombre. Sin embargo, no fue ese el único terremoto que sufriría la ciudad.

Ese reino tenía unas fronteras muy distintas de la república de Guatemala de hoy en día. En aquellos tiempos, el reino de Guatemala comprendía más o menos los actuales países de Guatemala, Belize, Honduras y El Salvador. Y su capital se llamaba Santiago de los Caballeros de Guatemala (no confundir con la ciudad Santiago de los Caballeros de la República Dominicana, es que los conquistadores españoles no tenían mucha imaginación).

Pero, ¿por qué luego le cambiaron el nombre a la ciudad por Antigua Guatemala? Al estar rodeada de volcanes, la zona donde se alza es proclive a sufrir terremotos de siglo en siglo y destruir la mayoría de edificios. Así que, cuando los españoles se cansaron de reconstruir sus catedrales, iglesias y cabildos una y otra vez, decidieron finalmente trasladar la capital a un lugar más seguro. Y por eso la actual capital de Guatemala, que también se llama Guatemala, está en otro lugar, y por eso la primera ciudad de Guatemala pasó a llamarse Antigua Guatemala. Aunque hoy todo el mundo la llama directamente «Antigua». Las numerosas iglesias en ruinas de la ciudad son testimonio vivo de la historia sísmica de la zona.

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