América

Visitar las ruinas mayas de Copán, Honduras

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El yacimiento arqueológico de Copán es uno de los más impresionantes de Centroamérica y permite ver las estructuras sagradas de esta antigua ciudad maya. Las ruinas están en el pequeño pueblo de Copán Ruinas, situado casi al lado de la frontera entre Honduras y Guatemala. Ya que en Antigua Guatemala estábamos bastante cerca, decidimos hacer una excursión para ir a verlas, pasar una noche en Copán Ruinas y volver al día siguiente.

De Antigua Guatemala hasta llegar a Copán Ruinas en Honduras

Contratamos el traslado con el mismo hotel de Antigua y nos vinieron a buscar muy temprano (4:30 am) en una furgoneta. Nos asentamos en uno de los asientos y nos preparamos para un viaje largo por carretera: nos esperaban 6 horas de viaje hasta Honduras. Por la ventanilla vimos pasar el paisaje montañoso de los alrededores de Antigua y Guatemala. La mayor parte del camino, la carretera hacía una ligera pendiente hacia abajo, ya que debíamos descender del altiplano, y había varios tramos en obras. La furgoneta hizo una parada en un bar de carretera para tomar café y seguir el camino poco después. Estuvimos hablando con una señora que iba de viaje de negocios a Honduras. Nos recomendó un buen restaurante de Antigua y nos animó a contarle a la gente lo bonita que es Guatemala.

El transporte que nos vino a buscar al hotel para ir a Copán

Finalmente, llegamos a El Florido, en la frontera con Honduras, a las 10:30. Allí tuvimos que bajarnos de la furgoneta y hacer varias colas para que nos sellaran el pasaporte. Primero el sello de salida de Guatemala, y luego el de entrada en Honduras. También tuvimos que pagar una pequeña tasa de entrada (para más información, ver la Guía del viaje de 18 días por Guatemala). Pasado este trámite, se nos acercaron los taxistas y los cambiadores de moneda. Cambiamos unos cuantos quetzales por unas cuantas lempiras y nos subimos a un taxi para que nos llevara a Copán Ruinas.

Edificio de las aduanas par ir de Guatemala a Honduras

La carretera que conducía al pueblo estaba en obras porque la estaban modernizando. Eso hizo que tuviésemos que detenernos un rato en un semáforo porque el camino tenía un solo carril durante un tramo largo.

Billetes de lempiras, la moneda de Honduras

Alojamiento en Copán Ruinas

Aunque la guía Lonely Planet exalta este pueblecito de manera exagerada, no deja de ser un lugar tranquilo acostumbrado a recibir turistas de Guatemala que van a ver las ruinas de Copán. Nos hospedamos en un hostal modesto pero muy limpio situado en una de las calles empinadas del pueblo: Hotel Cuna Maya. El lavabo de nuestra habitación era muy moderno y se notaba que lo habían reformado hacía poco. Dejamos allí el equipaje y la señora del hostal nos dio un mapa del pueblo y nos informó detalladamente de los horarios de las ruinas y de los restaurantes recomendados del pueblo.

En Copán Ruinas estuvimos muy a gusto en el Hotel Cuna Maya

Con esta información, fuimos a la plaza central y comimos en el restaurante Yaxkuk Mo. Este restaurante tiene un patio interior muy agradable donde comer. Tiene una parrilla donde cuecen la carne y sirven unos zumos de frutas muy buenos. Comimos muy bien. Luego, pusimos rumbo a las ruinas de Copán para tratar de verlas esa misma tarde.

Estaba todo muy bueno y los jugos muy refrescantes

Aunque podríamos haber contratado un tuk-tuk para transportarnos hasta allí por solo 20 lempiras, por algún motivo decidimos acercarnos a pie. Después de andar durante un kilómetro, llegamos a la entrada. Pagamos las 360 lempiras (15$) en la taquilla y, como vimos que teníamos tiempo, decidimos empezar por un recinto arqueológico secundario situado más adelante llamado «Las Sepulturas». Las ruinas de la ciudad maya de Copán se extienden a lo largo de un tramo del valle del mismo nombre y, de hecho, los restos arqueológicos se extienden mucho más allá de los límites del recinto principal. Según la guía, se han descubierto unas 45000 estructuras en un radio de 135 km2 alrededor de las ruinas. Y es que se calcula que, en el punto de máximo apogeo en el s. VIII d.C., la ciudad de Copán tenía unos 27000 habitantes.

La mayoría de los visitantes solo pasan por el recinto principal donde están las ruinas más importantes, es decir, el centro de culto y la residencia de la nobleza. Al empezar por una zona menos importante, quisimos dejar para el final el plato fuerte. Si lo hubiésemos hecho al revés, este yacimiento secundario no nos habría impresionado nada. Además, la zona «Las Sepulturas» cierra a las 16h, mientras que el recinto principal cierra a las 18h.

Situación de las ruinas principales y la zona de Las sepulturas

Las Sepulturas

En el recinto de «Las Sepulturas» éramos los únicos visitantes. Caminamos en solitario por un largo trecho de camino cubierto por las espesas copas de los árboles hasta llegar a una especie de entrada oficial, donde la persona encargada de cobrarnos parecía sorprendida de vernos llegar. Luego seguimos los caminos y nos adentramos en la zona de las ruinas. Vimos que la mayoría eran poco altas y se trataba de estructuras bajas de piedra, grandes plataformas rectangulares con habitáculos encima formando patios en el centro. Al margen del nombre que le pusieron los primeros arqueólogos al llegar, parece que esta zona fue en su tiempo un recinto residencial de las clases altas, conectada con el recinto principal mediante una calzada de piedra llamada «sacbé».

En esta zona, las ruinas son bajas y menos impresionantes

Finalmente, el camino nos condujo de vuelta hacia la zona de la entrada, donde estaba la estructura mayor: el palacio de los bacabs o de los funcionarios, la residencia de un noble importante. En esta zona, un grupo de arqueólogos estaba trabajando en ese preciso instante para retirar escombros, clasificarlos, ordenarlos y tal vez reconstruirlos. Un trabajazo enorme, como hacer un rompecabezas de cien mil piezas donde el primer paso es encontrar todas las piezas. Dimos una vuelta por la zona por donde estaba permitido el paso a los visitantes, y donde ya se había reconstruido una parte.

Detalle del palacio de los bacabs en honor a un alto funcionario o noble maya

Más allá, rodeamos un edificio de piedra y vimos que la pared de la parte trasera estaba decorada con unos símbolos que parecían hatillos o extrañas mariposas. A nuestro lado, un trabajador del yacimiento estaba limpiando una serie de piedrecitas con gran paciencia y minuciosidad. Entablamos conversación con él y nos contó una extraña teoría sobre los símbolos: al parecer, en los tiempos en los que la ciudad de Copán estuvo habitada por los mayas, una vez al año pasaba justo por allí una migración de mariposas que formaba un gran enjambre. Y en su honor, los símbolos marcaban el punto por donde pasaban.

Sin embargo, en otra parte del recinto leímos una explicación que describía aquella pared como el punto de entrada al recinto en su tiempo, y se creía que los símbolos representaban hatillos de armas, puesto que la zona estaría defendida por numerosos guerreros.

Los símbolos misteriosos: ¿te parecen mariposas o hatillos?

El yacimiento arqueológico principal de Copán

Después volvimos al recinto principal. Allí dudamos de si contratar o no a uno de los guías oficiales, pero en ese momento nos pareció muy caro para un grupo de solo dos personas (720 lempiras para una vista de una hora y media), así que, aunque nos habría gustado, entramos sin guía. En el camino desde las taquillas de entrada hasta las ruinas propiamente dichas vimos muchos guacamayos rojos graznando en las ramas de los árboles. Estas elegantes aves de color rojo vivo fueron un animal sagrado para los mayas de Copán. También vimos unos pequeños mamíferos muy graciosos parecidos a ardillas-rata grandes que no supimos identificar. Sin embargo, cuando salimos le pregunté al portero y me informó que se trataba de guatusas, aunque tienen muchos otros nombres.

Había un montón de vistosos guacamayos

Al entrar en las ruinas, lo primero que ves es la enorme explanada de las estelas. Es la Plaza del Sol, cubierta de hierba verde donde se alzan varias estelas de piedra y una pequeña pirámide escalonada, muy restaurada. Estábamos completamente solos, lo que consideramos un auténtico lujo. En las estelas están labradas imágenes de los diversos líderes de la estirpe de los 16 reyes de la ciudad, con un nivel de detalle y artesanía espectacular. Su elevado nivel de detalle te invita a admirar cada una durante un buen rato.

Aunque muchas son reproducciones, están recubiertas por tejadillos para que no se estropeen y algunas aún tienen restos de la pintura roja que las cubrían originalmente. Las auténticas se conservan en el cercano Museo de Escultura de Copán. Mediante la guía, identificamos cada uno de los reyes, que tenían nombres muy exóticos como Gran Sol Señor Quetzal Guacamayo, el fundador de la ciudad, o sus descendientes: Humo Jaguar, Dieciocho Conejo o Humo Concha.

Varias estelas de piedra de los reyes mayas de Copán te dan la bienvenida al recinto

Este último rey fue quien ordenó la construcción de una gran escalinata decorada con glifos esculpidos en los peldaños sobre una estructura anterior y que forma otro de los puntos de interés del yacimiento: la escalinata de los jeroglíficos. Los arqueólogos de Copán la han restaurado y cubierto con una serie de lonas para evitar que la lluvia cause desperfectos. En este punto nos sentamos con un grupo de turistas en unos bancos de piedra para escuchar las explicaciones de su guía sobre la historia de los reyes de Copán que está explicada en los peldaños.

Sin embargo, esto es otro rompecabezas del que faltan muchas piezas que crean lagunas de misterio, ya que cuando llegaron los arqueólogos, todas las piedras con glifos se habían desprendido y estaban desparramadas por el suelo. La reconstrucción actual, por tanto, solo es una posible colocación de los glifos. Hay que tener en cuenta que estas ruinas se pasaron siglos enteros cubiertas por la vegetación. De hecho, todavía hoy después de ser restauradas, quedan varios árboles enormes creciendo en medio de las piedras que supongo no han arrancado porque sus raíces se adentran muy profundo en los cimientos de las construcciones.

La gran escalinata de los jeroglíficos es un gran rompecabezas arqueológico

Antes de llegar a la escalinata, habíamos pasado por la cancha del juego de la pelota, que al parecer es la segunda más grande de Centroamérica. Como en otras ruinas mayas, por ejemplo, Chichen Itzá, las dos rampas opuestas de piedra contaban con un aro también de piedra en lo alto del muro, pero aquí las estructuras a ambos lados estaban decoradas con cabezas de guacamayos y un marcador.

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